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Este año México comunica al mundo un compromiso sin precedentes en la gestión del agua, que de manera significativa contribuye a garantizar los derechos humanos a un medio ambiente sano y al agua.

El Presidente de México, en compañía del Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales y el Director General de la Comisión Nacional del Agua, anuncia la firma de diez decretos federales para el establecimiento de reservas de agua para el ambiente y la gente en casi 300 cuencas hidrológicas del país.

Los decretos representan un gran logro de organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas y dependencias gubernamentales, así como de la Fundación Gonzalo Río Arronte, I.A.P., el Banco Interamericano de Desarrollo y otros donantes. Este logro hoy se plantea como un nuevo modelo de manejo del agua en nuestro país.

Una reserva representa la cantidad de agua, dentro del balance hidrológico anual de una cuenca, determinada mediante un estudio de caudal ecológico, que debe permanecer en el ambiente para la conservación de la biodiversidad y de los servicios ecosistémicos, así como para cubrir los requerimientos de la población durante los próximos setenta años.

La reserva de agua para el ambiente, al ser determinada a partir de principios ecológicos, representa una acción de conservación de la naturaleza, pero además, el reconocimiento de que los ecosistemas fortalecen la gestión hídrica en beneficios de todos. En el caso de la reserva para consumo humano, su establecimiento garantiza la disponibilidad del agua para generaciones futuras. Ambas reservas representan un elemento importante del cumplimiento del derecho humano al agua y a un ambiente sano.

En cuanto a sus alcances, estos decretos que abarcan cerca de 300 cuencas hidrológicas del país representan:

  • La adopción de un modelo de gestión del agua alternativo al modelo de gestión imperante que parte de la extracción total del agua disponible y que ha llevado a condiciones de sobrexplotación y escasez en 8 de 13 regiones hidrológico- administrativas del país.
  • El reconocimiento como parte de la gestión del agua de las necesidades de los ecosistemas y los servicios que generan.
  • La adopción de límites claros de extracción de agua esenciales para promover la inversión en la eficiencia en el manejo de la demanda, así como la transparencia y rendición de cuentas.
  • Cerca del 40% de la disponibilidad de agua superficial actual del país, la protección de 82 Áreas Naturales Protegidas y 64 humedales de importancia internacional o sitios Ramsar.
  • La protección de los últimos cuatro ríos clasificados como libres de infraestructura por sus condiciones de conectividad, ecosistemas únicos en el país (Pánuco, Papaloapan, San Pedro Mezquital y Usumacinta).
  • La protección prácticamente total de la cuenca del río Usumacinta, la de mayor biodiversidad en el país con una reserva del 93 por ciento del agua disponible.
  • Al 2070, la protección del agua para el consumo humano de más de 30 millones de Mexicanos.
  • Una política pública alineada con la Agenda de Desarrollo Sostenible para el cumplimiento y los Objetivos de Desarrollo Sostenible y de relevancia en términos de adaptación al cambio climático y el cumplimiento del Acuerdo de Paris.

Esta medida de política pública ambiental y seguridad hídrica que el 5 de junio se emite, es un ejemplo en el ámbito internacional que cambia el paradigma de la gestión del agua hacia la sustentabilidad y la eficiencia.